La película sigue. La verdad es que ya la tengo muy vista, y también cierto es que no entiendo demasiado bien cómo sugerí verla, supongo que es porque quiero que en esta situación actúe de acebo algo muy especial para mí…
¡Acebo! Eso acaba de aclararme a mí mismo mis intenciones…¡De verdad quiero hacerlo!
El martes anterior dí demasiadas pistas de una intención que no sabía si era viable, pero no mentí, ni engañé a nadie… esa intención era real…¿Si no a diablos de qué santo viene el rollo del acebo…?
Voy a mirar a mi derecha, a ver que panorama me encuentro… Oh vaya, si es el endemoniado cuello de mi camisa blanca… lo apartaré con la barbilla -.- y y(de nuevo)..oh, vaya!
Al final ha sido una estupidez apartar el cuello de camisa que se interponía entre mí y las coordenadas a las que hace unos segundos debían haberse dirigido mis ojos… por dos motivos:
1) En esas coordenadas ya no había nada que mirar, salvo un trozo de colchón, en el cual si tuviera visión térmica aún percibiría calor.
2) Habría temido que fuese un fantasma…de no ser porque había notado algo peludo posarse en mi pecho, ese algo desprende calor, y ha absorbido y expulsado dos veces el aire que circulaba hasta entonces libre alrededor de mi estúpida y anchísima camisa.
De momento no he mirado a las coordenadas a las que mi lívido grita mirar…y de nuevo me veo mirando a la pantalla en la que se ve mi película, hasta hace tan sólo unos minutos en sentido figurado, pero ahora literalmente, gracias a él…
Estaba seguro de que él también estaba pensando sobre lo mismo que yo, y que su líbido gritaba ( MARCHAAAA) pero las dudas aún me asaltaban, en teoría deberíamos conocernos de poco, pero... ¡Oh, no! ¡Eso no era así!.
…Si contásemos las horas hablando por teléfono y los mensajes de texto por móvil enviados por ambos, construíriamos una auténtica monstruosidad de factura, más que digna de la maruja más grande de España.
Dios, ahora no solo noto lo que se podría definir como una cabeza humana encima de mi pecho semidesnudo gracias a la amplitud enorme de esta camisa infernal, si no manos, y esa cabeza no está quieta, si no que se mueve O.o… bueno, vamos a calmarla un poco, que se nos acelera. Acabo de poner mis manos sobre el pelo, se nota que está especialmente limpio y cuidado para esta ocasión, el jugueteo de mis manos en él acaba de levantar varias partículas de olor y uff, está casi recién lavado, ¡Y encima con Pantene!. Está clarísimo que alguien que se quedó pasmado en la puerta del metro, que después me dejó claro porqué, que se arregla tanto para mí, que me escribe cientos de mensajes y que me acaba de regalar un película y posarse sobre mi hombro, quiere por lo menos algo más que que le despeine.
En estos instantes la película se ha vuelto invisible e inaudible… ¡Vaya un asco de acebo!
Aunque bueno, lo cierto es que el acebo siempre se nos hace inodoro inaudible invisible y si lo tuviésemos en la lengua incluso insípido, al menos siempre que la persona con la que estés debajo te importe tanto como a mí me importa este tío…
La misión del acebo es solo crear el ambiente propicio para que se dé la situación que esperamos, y luego desaparece… Viéndolo como realmente es, la película de Amelie resultó ser el mejor acebo del mundo.
Entonces me decidí. El acebo ha cumplido su misión, estamos juntos, y está claro que ambos lo deseamos…¿ Qué narices puede salir mal?
Mi mano dejo de manosear pelos color praliné rubiasco para posarse a la derecha de la cabeza de la cual segundos antes solo veía la cocorota, ahora me encuentro con unos ojos color café que me miran , tan solo para confirmarme que haga lo que tenía pensado hacer. Si , voy a besarle… y después…¡Voy a pedirle que se convierta en mi chico!