lunes, 27 de febrero de 2012

28 de octubre.

La película sigue. La verdad es que ya la tengo muy vista, y también cierto es  que no entiendo demasiado bien cómo sugerí verla, supongo que es porque quiero que en esta situación actúe de acebo algo muy especial para mí…
¡Acebo! Eso acaba de aclararme a mí mismo mis intenciones…¡De verdad quiero hacerlo!
El martes anterior dí demasiadas pistas de una intención que no sabía si era viable, pero no mentí, ni engañé a nadie… esa intención era real…¿Si no a diablos de qué santo viene el rollo del acebo…?
Voy a mirar a mi derecha, a ver que panorama me encuentro… Oh  vaya, si es el endemoniado cuello de mi camisa blanca… lo apartaré con la barbilla -.- y y(de nuevo)..oh, vaya!
Al final ha sido una estupidez apartar el cuello de camisa que se interponía entre mí y las coordenadas a las que hace unos segundos debían haberse dirigido mis ojos… por dos motivos:
1)      En esas coordenadas ya no había nada que mirar, salvo un trozo de colchón, en el cual si tuviera visión térmica aún percibiría calor.
2)      Habría temido que fuese un fantasma…de no ser porque había notado algo peludo posarse en mi pecho, ese algo desprende calor, y ha absorbido y expulsado dos veces el aire que circulaba hasta entonces libre alrededor de mi estúpida y anchísima camisa.
De momento no he mirado a las coordenadas a las que mi lívido grita mirar…y de nuevo me veo mirando  a la pantalla en la que se ve mi película, hasta hace tan sólo unos minutos en sentido figurado, pero ahora literalmente, gracias a él…
Estaba seguro de que él también estaba pensando sobre lo mismo que yo, y que su líbido gritaba ( MARCHAAAA) pero las dudas aún me asaltaban, en teoría deberíamos conocernos de poco, pero... ¡Oh, no! ¡Eso no era así!.
…Si contásemos las horas hablando por teléfono y los mensajes de texto por móvil enviados por ambos, construíriamos una auténtica monstruosidad de factura, más que digna de la maruja más grande de España.
Dios, ahora no solo noto lo que se podría definir como una cabeza humana encima de mi pecho semidesnudo gracias a la amplitud enorme de esta camisa infernal, si no manos, y esa cabeza no está quieta, si no que se mueve O.o… bueno, vamos a calmarla un poco, que se nos acelera. Acabo de poner mis manos sobre el pelo, se nota que está especialmente limpio y cuidado para esta ocasión, el jugueteo de mis manos en él acaba de levantar varias partículas de olor y uff, está casi recién lavado, ¡Y encima con Pantene!. Está clarísimo que alguien que se quedó pasmado en la puerta del metro, que después me dejó claro porqué, que se arregla tanto para mí, que me escribe cientos de mensajes y que me acaba de regalar un película y posarse sobre mi hombro, quiere por lo menos algo más que que le despeine.
En estos instantes la película se ha vuelto invisible e inaudible… ¡Vaya un asco de acebo!
Aunque bueno, lo cierto es que el acebo siempre se nos hace inodoro inaudible invisible y si lo tuviésemos en la lengua incluso insípido, al menos siempre que la persona con la que estés debajo te importe tanto como a mí me importa este tío…
La misión del acebo es solo crear el ambiente propicio para que se dé la situación que esperamos, y luego desaparece… Viéndolo como realmente es, la película de Amelie resultó ser el mejor acebo del mundo.
Entonces me decidí. El acebo ha cumplido su misión, estamos juntos, y está claro que ambos lo deseamos…¿ Qué narices puede salir mal?
Mi mano dejo de manosear pelos color praliné rubiasco para posarse a la derecha de la cabeza de la cual segundos antes solo veía la cocorota, ahora me encuentro con unos ojos color café que me miran , tan solo para confirmarme que haga lo que tenía pensado hacer. Si , voy a besarle… y después…¡Voy a pedirle que se convierta en mi chico!

jueves, 23 de febrero de 2012

Ruptura:


Es posible que yo para ellos, nunca significara mucho, que ahora no me echen de menos.
Puede que para ellos fuera una persona más, una de esas personas que aparecen y desaparecen de sus vidas.
Puede que la diferencia radique en que ellos se esfuerzan en seguir adelante con su vida, mientras que yo me empeño en dar severos vistazos al pasado. O puede que la única diferencia radique en mi capacidad de amar, por muy particular que pueda parecer a veces.
Aún así, ellos para mí jamás fueron uno más, para mí eran de las pocas personas que me dirigían sonrisas, con las que compartía momentos de mi vida, para mí, eran de las pocas personas a las que podía mirar a los ojos,  y hallar una expresión sincera, y al mismo tiempo, eran capaces de devolverme la mirada.
Esas personas, entraron en mi vida cuando tenía apenas 8 años de edad. Y desde entonces, es imposible resumir en una , o miles de entradas de blog los sentimientos que en mí han despertado esas personas y las experiencias que he vivido con ellas.
 Como pasábamos tardes jugando al ordenador, a la anticuaya de la playstation 2, como pasábamos recreos jugando a el hielo, el pilla pilla , a frikadas varias en las que yo me convertía en un monstruo asesino por momentos, en como poníamos a parir a los crueles y exigentes profesores que día tras día nos amargaban la vida, como acompañaba a mis mejores amigos en los largos recreos del comedor y escuchaba con interés todo lo que tenían que decirme, y como ellos también lo hacían conmigo.
Recuerdo también las cenas que alargábamos hasta la madrugada, en concreto las noches en las que tú y yo pasábamos hablando y contándonos nuestras penurias y desamoríos…y tus historias del pueblo que siempre eran para enmarcar, sobre todo para un muchacho de barrio bien como yo.
También cuando contigo, al que siempre consideré una persona inquietante( y sé que tu a mí también) , hablaba de todos los lanzamientos de videojuegos del momento, de las conspiraciones que siempre compartían los profesores contra nosotros, y como despotricábamos sobre nuestro día a día a lo largo de esos inacabables recreos, pero que misteriosamente contigo, siempre pasaban demasiado rápido.
¡ Y como olvidarte a ti!. Es increíble, lo tímido que eras de “pequeño” ( se me hace imposible llamarte así lo siento xDDD) y como ahora eres prácticamente un libro abierto. Desde luego, eres una persona admirable, es increíble como has superado todos los obstáculos que se te han puesto por delante, admiro muchísimo tu forma de superarte ante la vida, y de tratar ante ella.
Y es que, cómo olvidar los veranos enteros que pasaba contigo a cientos de kilómetros de la avenida de Bruselas, como olvidar los experimentos que realizábamos en mi casa, como olvidar todas esas tardes de viernes que semana tras semana pasábamos juntos…
Sencillamente, me es imposible olvidaros, olvidar todo el amor que sentía y siento por vosotros, esconder cordilleras de sentimientos bajo una alfombra…
Siempre os conservé en mi alma, incluso esos años que parecía que el tiempo estaba en contra de que nos viéramos, que gente nueva entró en nuestras vidas y tendío a causar que nos separásemos, y como también fuimos evolucionando,  y la sociedad nos fue envenenando y transformando.
El sentir que os estaba perdiendo me hundió, me hizo apoyarme en la persona errónea, buscar cariño donde no debía… y eso solo consiguió, que os perdiese para siempre.
Nos hemos encontrado que nuestras vidas han cambiado, que nuestros destinos se separan, y aunque el mío hace tiempo que empezó a desviarse, pronto todos os expandiréis en direcciones diferentes.
Pero, dada a mi anteriormente mencionada capacidad de vivir en el pasado, hay algo que , aunque no volviese a saber de vosotros incluso después de esta entrada, siempre conservaía, y es un hueco en mi corazón para cada uno de vosotros. Porque aunque nunca me acabaseis de comprender, y sea una persona de lo mas misterioso, muchas veces a posta, sabéis que os quiero, aunque e a veces me dierais de lado pro otros chicos que os imponían más respeto, o porque creíais que no me importabais ni que me importara la soledad, o simplemnte por lo que decían de mí... sé que era en gran parte por mi culpa, por las pocas veces que os demostraba todo el cariño que os tenía por las barreras de protección que me autoimponía.
Al menos, el recuerdo quedará, siempre.

Sepulcro blanqueado.

Hola, mi nombre es Francisco, y soy una persona enferma.
Más allá de eso y remontándonos a mis orígenes, soy un chico, nacido en la lluviosa tarde del 30 de abril de 1994, un mes antes de lo que estaba previsto. Eso es de lo poco que sé de las circunstancias de mi nacimiento.
Mi vida, como la de toda la gente de mi edad , y lógicamente a cuanta más edad en mayor medida, está llena de vivencias varias, experiencias enriquecedoras, dañinas, o ambas cosas a la vez. Sin embargo, sí que puedo resumir como he vivido mi vida a lo largo de su trascurso,  y es la vivencia de una enfermedad que cada vez fue a más.
Actualmente, la gente se esfuerza por hacerme ver que soy un privilegiado. Pero no se dan cuenta que no sirvió de nada tener una inteligencia superior a la media, un físico bueno o un buen trasfondo si queda anulado por  un movimiento de mano o una incapacidad total para patear balones o encestar en una canasta.
Esas cosas , sumadas a otras como mi forma de hablar, influida por las decenas de libros que leía al mes, o mi forma de caminar, hicieron, que en mitad de un barrio del ensanche burgués del distrito madrileño de salamanca, poblado de niños infuidos por ascendencia de tales características y una fuerte corriente religiosa, rechazasen a la gente que consideraban diferente en ciertos aspectos, entre los cuales siempre me encontré yo.
Contadas con los dedos de una mano y sobrando se dará la ocasión de que veais caminar por la avenida de bruselas algo desde mínimamente vanguardista a progresista hasta la obscenidad.
Caminando por esa avenida, o cualquier otra del no en vano llamado parque de las avenidas , ha transcurrido una parte demasiado importante de mi vida, desde que fui un dulce y regordete infante, hasta ahora.
En una de esas avenidas, Brasilia, se encuentra el colegio en el que pase casi una década de mi vida. Un lugar al cual tengo que agradecer una buena parte de lo que soy ahora.
Allí aprendí muchísimas cosas, a parte de hacer ecuaciones de segundo grado,  aprendí lo que era ser humillado, aprendí lo que era ser minusvalorado, aprendí lo que era ser envidiado, aprendí lo que era ser desplazado, lo que era ser marginado, lo que era ser insultado, y lo que era la soledad al tiempo que te ves rodeado de gente que sólo se dedica a fastidarte de vez en cuando.
Siempre fui ambicioso y orgulloso, pero fue siendo carcomido a medida que creaban en mí la convicción de que era diferente y que no valía lo suficiente y sobre todo, por la falta de amor.
Con el tiempo, ese lugar y la falta de un hogar donde descansar mis lágrimas, fueron dando forma a lo que soy ahora. Una carcasa atrayente, misteriosa, bonita, pero que encierra una mirada perdida enmascarada por la artificialidad, un ser que llama la atención desde fuera, por el contraste que se adivina entre la imagen que da y la podredumbre que almacena, una persona que cae bien pero con la que da miedo intimar sólo por el miedo que da ser consciente de que alguien pueda almacenar tal dolor, alguien que siempre te recibirá con una sonrisa, pero no se esforzará por seguir recibiéndote. Te topas con un sepulcro blanqueado, que almacena el cadáver de un niño inocente que aspiraba a ser feliz , pero sobre todo, querido.