Es posible que yo para ellos, nunca significara mucho, que ahora no me echen de menos.
Puede que para ellos fuera una persona más, una de esas personas que aparecen y desaparecen de sus vidas.
Puede que la diferencia radique en que ellos se esfuerzan en seguir adelante con su vida, mientras que yo me empeño en dar severos vistazos al pasado. O puede que la única diferencia radique en mi capacidad de amar, por muy particular que pueda parecer a veces.
Aún así, ellos para mí jamás fueron uno más, para mí eran de las pocas personas que me dirigían sonrisas, con las que compartía momentos de mi vida, para mí, eran de las pocas personas a las que podía mirar a los ojos, y hallar una expresión sincera, y al mismo tiempo, eran capaces de devolverme la mirada.
Esas personas, entraron en mi vida cuando tenía apenas 8 años de edad. Y desde entonces, es imposible resumir en una , o miles de entradas de blog los sentimientos que en mí han despertado esas personas y las experiencias que he vivido con ellas.
Como pasábamos tardes jugando al ordenador, a la anticuaya de la playstation 2, como pasábamos recreos jugando a el hielo, el pilla pilla , a frikadas varias en las que yo me convertía en un monstruo asesino por momentos, en como poníamos a parir a los crueles y exigentes profesores que día tras día nos amargaban la vida, como acompañaba a mis mejores amigos en los largos recreos del comedor y escuchaba con interés todo lo que tenían que decirme, y como ellos también lo hacían conmigo.
Recuerdo también las cenas que alargábamos hasta la madrugada, en concreto las noches en las que tú y yo pasábamos hablando y contándonos nuestras penurias y desamoríos…y tus historias del pueblo que siempre eran para enmarcar, sobre todo para un muchacho de barrio bien como yo.
También cuando contigo, al que siempre consideré una persona inquietante( y sé que tu a mí también) , hablaba de todos los lanzamientos de videojuegos del momento, de las conspiraciones que siempre compartían los profesores contra nosotros, y como despotricábamos sobre nuestro día a día a lo largo de esos inacabables recreos, pero que misteriosamente contigo, siempre pasaban demasiado rápido.
¡ Y como olvidarte a ti!. Es increíble, lo tímido que eras de “pequeño” ( se me hace imposible llamarte así lo siento xDDD) y como ahora eres prácticamente un libro abierto. Desde luego, eres una persona admirable, es increíble como has superado todos los obstáculos que se te han puesto por delante, admiro muchísimo tu forma de superarte ante la vida, y de tratar ante ella.
Y es que, cómo olvidar los veranos enteros que pasaba contigo a cientos de kilómetros de la avenida de Bruselas, como olvidar los experimentos que realizábamos en mi casa, como olvidar todas esas tardes de viernes que semana tras semana pasábamos juntos…
Sencillamente, me es imposible olvidaros, olvidar todo el amor que sentía y siento por vosotros, esconder cordilleras de sentimientos bajo una alfombra…
Siempre os conservé en mi alma, incluso esos años que parecía que el tiempo estaba en contra de que nos viéramos, que gente nueva entró en nuestras vidas y tendío a causar que nos separásemos, y como también fuimos evolucionando, y la sociedad nos fue envenenando y transformando.
El sentir que os estaba perdiendo me hundió, me hizo apoyarme en la persona errónea, buscar cariño donde no debía… y eso solo consiguió, que os perdiese para siempre.
Nos hemos encontrado que nuestras vidas han cambiado, que nuestros destinos se separan, y aunque el mío hace tiempo que empezó a desviarse, pronto todos os expandiréis en direcciones diferentes.
Pero, dada a mi anteriormente mencionada capacidad de vivir en el pasado, hay algo que , aunque no volviese a saber de vosotros incluso después de esta entrada, siempre conservaía, y es un hueco en mi corazón para cada uno de vosotros. Porque aunque nunca me acabaseis de comprender, y sea una persona de lo mas misterioso, muchas veces a posta, sabéis que os quiero, aunque e a veces me dierais de lado pro otros chicos que os imponían más respeto, o porque creíais que no me importabais ni que me importara la soledad, o simplemnte por lo que decían de mí... sé que era en gran parte por mi culpa, por las pocas veces que os demostraba todo el cariño que os tenía por las barreras de protección que me autoimponía.
Al menos, el recuerdo quedará, siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario